Los asaltos a cuentahabientes siguen siendo una constante en México, aunque no exista una cifra exacta que los mida, ya que este delito se incluye dentro de los robos a transeúntes.
La percepción de inseguridad es clara: según la ENSU (diciembre 2025), el 72.3% de la población considera que los cajeros automáticos en vía pública son el lugar más peligroso, seguido de la calle y el transporte público, ambos con 64.9%.
Las cifras oficiales respaldan esta preocupación. Tan solo en 2025 se registraron 45 mil 647 robos a transeúntes en vía pública, de los cuales la mayoría fueron con violencia.
Para el sector empresarial, el impacto es directo. Bernardo Martínez, del Consejo Empresarial Metropolitano de Xalapa, señaló que estos delitos afectan el ingreso de las personas.
“Que te roben una nómina o cualquier pago pega directamente al bolsillo; es el fruto del trabajo de la gente”, afirmó.
Pero el problema no es solo económico. Los especialistas advierten que estos asaltos ponen en riesgo la vida de las víctimas, ya que los delincuentes actúan con violencia para obtener el dinero.
Casos recientes lo confirman: en Xalapa y Boca del Río se reportaron robos de hasta medio millón de pesos en zonas cercanas a plazas comerciales.
Además, la forma de operar ha cambiado. Aunque antes se señalaba a empleados bancarios, expertos aseguran que esa práctica ha disminuido considerablemente.
Hoy, explicó el analista en seguridad David Saucedo, los delincuentes utilizan una estrategia distinta: se hacen pasar por clientes dentro de los bancos para detectar a personas que retiran dinero y avisar a sus cómplices afuera.
Este tipo de “monitoreo” o espionaje se ha convertido en la técnica más común.
En un país donde casi la mitad de la población (48.3%) ha presenciado un asalto, la preocupación crece y deja una pregunta en el aire: ¿cómo protegerse en espacios donde la inseguridad parece cada vez más presente?




