RESULTA Y RESALTA
Por Alejandra Herrera
RESULTA que… mientras algunos parecen estar esperando todos los días que algo salga mal en Veracruz para tener de qué hablar, este fin de semana en Tecolutla ocurrió exactamente lo contrario.
El MotoFest Navajos 2026 cerró con playas llenas, hoteles al tope, restaurantes trabajando y miles de visitantes que llegaron a esta parte del norte del estado para disfrutar de las motos, la música y, de paso, dejar una buena derrama económica y eso también hay que decirlo.
Porque resulta muy fácil hablar de Veracruz cuando algo sale mal, pero cuando un evento logra llenar prácticamente toda la hotelería de una región.
El MotoFest no nació ayer ni se lo inventó este gobierno, comenzó en 2014 por iniciativa de Navajos Motoclub y con los años se ha convertido en uno de los encuentros de motociclistas más conocidos de esta zona del país.
Lo que ocurrió este año es que el Gobierno de Rocío Nahle decidió entrarle y apoyar, junto con las autoridades municipales, un evento que ya tenía su propia historia y que podía crecer todavía más y se logró.
Y es que tan solo la ocupación hotelera llegó al 100 por ciento en Tecolutla y el movimiento alcanzó también a Casitas y Costa Esmeralda.
Se calcula que más de mil prestadores de servicios resultaron beneficiados entre hoteles, restaurantes, transportistas, comercios y negocios relacionados con el turismo, con movimiento económico que alcanzó también a municipios como Gutiérrez Zamora, Papantla, Poza Rica y San Rafael.
Detrás de cada motociclista que llegó hubo consumo de gasolina, comida, hospedaje, compras y consumo en negocios de la región.
RESALTA que… el cierre también dejó una imagen difícil de ignorar: miles de personas reunidas en Tecolutla para el concierto de El Gran Silencio, con una asistencia que los organizadores calcularon en 47 mil personas.
Para un encuentro de esta magnitud no solamente se necesita montar un escenario y contratar grupos, también había que garantizar seguridad, vialidad y atención para quienes llegan y para quienes viven ahí, por lo que para esos días se desplegaron alrededor de 250 elementos de seguridad, además de policías estatales, personal de Tránsito, unidades médicas y vigilancia en accesos y vialidades.
Al final, miles llegaron, disfrutaron y regresaron a casa. Veracruz necesita eventos que lleven dinero a las regiones, pero también necesita que la gente tenga confianza para salir, viajar por carretera, hospedarse, ir a un concierto y regresar a su casa.
Por supuesto que el estado tiene necesidades y asuntos que todos los días exigen respuestas del gobierno, pero tampoco se vale querer pintar todo Veracruz de negro porque políticamente conviene.
Así que para quienes todos los días esperan que a Veracruz le vaya mal para poder decir que tenían razón, esta vez hubo malas noticias: a Veracruz le fue bien.


