Bogotá, Colombia, 11 de agosto de 2026.— Colombia enfrenta una de sus peores tragedias de las últimas décadas tras un terremoto de magnitud 7.4 que ha dejado al menos 224 personas muertas, más de mil 300 heridas y cientos de desaparecidos.
Equipos de emergencia, socorristas y voluntarios trabajan a contrarreloj en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó para localizar sobrevivientes entre los escombros de edificios y viviendas colapsadas.
El epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, una de las regiones más pobres del país y con importantes dificultades de acceso debido a los daños provocados en carreteras y vías de comunicación.
Pereira, en el Eje Cafetero, registra al menos 72 personas fallecidas y quedó prácticamente sin suministro eléctrico en amplias zonas. En la plaza principal, voluntarios removieron escombros en busca de personas que se encontraban en el lugar al momento del terremoto.
Cali concentra una de las situaciones más críticas. El balance de las autoridades reporta 95 fallecidos, 949 personas heridas, 239 atrapadas y 180 desaparecidas. Además, 56 estructuras colapsaron y 10 hospitales quedaron inhabilitados.
Entre las instalaciones médicas afectadas se encuentra el Hospital Universitario del Valle, donde colapsaron áreas de cardiología y pediatría. La Clínica Nuestra también fue evacuada y algunos pacientes tuvieron que ser atendidos en las calles.
Los rescatistas trabajan con picos y herramientas básicas, mientras forman cadenas humanas para retirar los escombros. En distintos puntos se pide guardar silencio para intentar escuchar señales de personas atrapadas.
“Estamos haciendo todas las labores pertinentes para sacar a la gente con vida”, relató Andrés Felipe Mejía, uno de los voluntarios que se sumó a las labores de rescate.
En Quibdó, capital de Chocó, la gobernadora Nubia Carolina Córdoba informó de al menos 14 personas fallecidas y cuatro desaparecidas. La situación en el departamento se mantiene complicada debido a los problemas de comunicación y las dificultades para llegar a las comunidades afectadas.
En El Cairo, localidad cercana al epicentro, autoridades reportaron daños en aproximadamente 80 por ciento de las construcciones. Entre las personas cuyo paradero se desconoce se encuentra Miguel Ángel Zamora, un agricultor de 60 años que vivía en una zona rural cercana al epicentro.
La magnitud del desastre recuerda al terremoto de 1999 en el Eje Cafetero, que dejó cerca de mil 200 muertos.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo el pasado 7 de agosto, declaró el estado de emergencia y anunció una operación coordinada para atender a las comunidades afectadas y reforzar las labores de rescate.
El terremoto también provocó daños en la infraestructura de seis aeropuertos, que suspendieron temporalmente sus operaciones comerciales.
Mientras las autoridades intentan dimensionar los daños en las zonas más aisladas, familiares y ciudadanos han creado plataformas para compartir información sobre personas desaparecidas.
La prioridad permanece en una sola tarea: encontrar sobrevivientes entre los escombros antes de que el paso de las horas reduzca las posibilidades de hallarlos con vida.
Con información de La Jornada.



