{"id":5798,"date":"2026-06-15T04:01:28","date_gmt":"2026-06-15T04:01:28","guid":{"rendered":"https:\/\/elmensajeromx.com\/?p=5798"},"modified":"2026-06-15T04:01:28","modified_gmt":"2026-06-15T04:01:28","slug":"norma-jeane-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmensajeromx.com\/?p=5798","title":{"rendered":"Norma Jeane en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><strong>JUEGO DE OJOS<\/strong><\/p>\n<p><strong>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/strong><\/p>\n<p>Estamos en febrero de 1962 y el DeFe no ha perdido su luminosidad. Los volcanes y el Ajusco se perfilan n\u00edtidamente en el cielo. La Segunda Guerra Mundial ya es un recuerdo, aunque no por distante menos doloroso. Los muchachos del 201 todav\u00eda no se disuelven en el olvido y quien los comand\u00f3 en Luz\u00f3n, ahora es el capit\u00e1n del avi\u00f3n presidencial.<\/p>\n<p>Una nueva clase mexicana ocupaba el espacio urbano de un M\u00e9xico que parec\u00eda cuerno de la abundancia \u201cy hab\u00eda en marcha un proceso de modernizaci\u00f3n social que incorporaba al lenguaje nuevos t\u00e9rminos: <em>tenqu\u00edu, oqu\u00e9i, uasamara, sherap, sorry<\/em>\u2026 y transformaba las costumbres hasta que \u00fanicamente los pobres segu\u00edan tomando tepache y nuestros padres se habituaban al jaibol que en principio les supo a medicina.\u201d<\/p>\n<p>La prosperidad de los yanquis parec\u00eda inagotable mientras que el <em>milagro mexicano<\/em> proyectaba la imagen de un pa\u00eds que avanzaba con confianza hacia la modernidad.<\/p>\n<p>Fue en ese escenario donde apareci\u00f3 entre nosotros una deslumbrante rubia que hipnotiz\u00f3 a quienes la vieron descender del avi\u00f3n en la todav\u00eda modesta terminal de los llanos de Balbuena. No era Marilyn. La que lleg\u00f3 fue Norma Jeane Mortenson, la mujer que exist\u00eda detr\u00e1s de la leyenda. La ni\u00f1a nacida en Los \u00c1ngeles en junio de 1926, marcada desde el principio por la ausencia de un padre y por una infancia fragmentada entre hogares sustitutos, abusos, instituciones y familias temporales.<\/p>\n<p>Aquella ni\u00f1a descubri\u00f3 que la belleza pod\u00eda abrir puertas. Y tambi\u00e9n que pod\u00eda convertirse en un encierro. Hollywood le cambi\u00f3 el nombre, el color del cabello, la manera de caminar, la voz y hasta la sonrisa. Poco a poco construy\u00f3 una criatura nueva destinada a ocupar un lugar privilegiado en el imaginario universal. La operaci\u00f3n fue tan exitosa que termin\u00f3 borrando a su autora. Millones de personas conoc\u00edan a Marilyn Monroe; muy pocas llegaron a conocer a Norma Jeane.<\/p>\n<p>La industria cinematogr\u00e1fica encontr\u00f3 en ella una f\u00f3rmula comercial perfecta. Era sensual sin resultar amenazante, vulnerable sin dejar de ser deseable y cercana sin dejar de parecer inalcanzable. Los estudios vend\u00edan una fantas\u00eda cuidadosamente dise\u00f1ada mientras la mujer real luchaba por ser reconocida como actriz seria: estudiaba actuaci\u00f3n, le\u00eda con avidez y buscaba desesperadamente una estabilidad emocional que parec\u00eda alejarse cada vez que intentaba alcanzarla.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 a M\u00e9xico atravesaba uno de los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de su vida. El matrimonio con Arthur Miller se hab\u00eda derrumbado, las tensiones con la 20th Century Fox aumentaban, los problemas de salud se multiplicaban y la dependencia de los medicamentos comenzaba a convertirse en una amenaza permanente. Hab\u00eda alcanzado pr\u00e1cticamente todo aquello que la cultura contempor\u00e1nea identifica con el \u00e9xito: fama, dinero, reconocimiento mundial y una posici\u00f3n privilegiada en los escenarios. Sin embargo, la felicidad segu\u00eda siendo una visitante espor\u00e1dica.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas conmemoramos el centenario del nacimiento que casi todos conocen como Marilyn Monroe pero que en realidad era Norma Jeane. \u00c1ngel de la O, quien confiesa que se enamor\u00f3 de ella desde <em>A\u00f1os peligrosos, <\/em>quiso escribir unas l\u00edneas en su memoria. As\u00ed que hoy le cedo la columna:<\/p>\n<p>No fue fortuito que Norma Jean viniera a M\u00e9xico. Nuestro pa\u00eds ha ejercido durante generaciones una atracci\u00f3n peculiar sobre los extranjeros. Algunos llegan buscando aventuras. Otros buscan refugio. Algunos huyen de la ley. Otros huyen de s\u00ed mismos. Malcolm Lowry encontr\u00f3 en Cuernavaca la materia prima para una de las grandes novelas del siglo XX. Leonora Carrington hall\u00f3 aqu\u00ed un territorio propicio para reinventarse. William Burroughs, Trotski, Tina Modotti y muchos otros descubrieron en M\u00e9xico una distancia saludable respecto de aquello que los persegu\u00eda.<\/p>\n<p>Marilyn parec\u00eda buscar algo semejante. En aquel febrero de 1962 entre nosotros, recorri\u00f3 la Ciudad de M\u00e9xico, visit\u00f3 restaurantes, convivi\u00f3 con artistas, escuch\u00f3 mariachis y frecuent\u00f3 algunos de los c\u00edrculos culturales m\u00e1s interesantes del pa\u00eds. Las fotograf\u00edas conservadas de su estancia tienen una cualidad extra\u00f1a. No muestran a la estrella cuidadosamente iluminada para una sesi\u00f3n publicitaria ni a la celebridad acosada por fot\u00f3grafos y publicistas. Dejan ver a una visitante. A una mujer que parece disfrutar el simple placer de estar presente. La diferencia puede parecer m\u00ednima, pero es enorme.<\/p>\n<p>Entre quienes la recibieron estuvo Jos\u00e9 Bola\u00f1os, quien hoy es m\u00e1s recordado por su romance con Norma Jeane que por sus pel\u00edculas. Es interesante observar lo que revela el episodio. Mientras la prensa internacional la asociaba con figuras de enorme poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico o medi\u00e1tico, Norma Jeane parec\u00eda sentirse atra\u00edda por personas capaces de tratarla con naturalidad. Tal vez porque la fama multiplica la fascinaci\u00f3n pero reduce la cercan\u00eda. Tal vez porque despu\u00e9s de a\u00f1os de ser observada necesitaba, simplemente, ser escuchada.<\/p>\n<p>Emilio Fern\u00e1ndez fue su amigo. Eran dos versiones de la celebridad. Ella representaba el <em>glamour<\/em> internacional de Hollywood; \u00e9l encarnaba una versi\u00f3n profundamente mexicana de la fama, construida a partir de la Revoluci\u00f3n, el cine nacional y una personalidad tan poderosa como contradictoria. Sin embargo, compart\u00edan una experiencia esencial: ambos sab\u00edan lo que significaba vivir atrapados dentro de una imagen p\u00fablica. Emilio llevaba d\u00e9cadas interpretando al Indio Fern\u00e1ndez; Norma Jeane llevaba a\u00f1os interpretando a Marilyn Monroe. Los s\u00edmbolos suelen reconocerse entre s\u00ed porque conocen el costo de su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>Las an\u00e9cdotas hablan de conversaciones prolongadas, de tequila, de cenas y de una convivencia sorprendentemente relajada. M\u00e1s all\u00e1 de su exactitud documental, todas coinciden en algo: durante aquellos d\u00edas Marilyn pareci\u00f3 sentirse c\u00f3moda. No feliz en el sentido grandilocuente que suelen buscar los bi\u00f3grafos, sino c\u00f3moda. Y a veces la comodidad constituye una forma modesta de felicidad.<\/p>\n<p>Vista desde la distancia, aquella visita mexicana adquiere una resonancia que va m\u00e1s all\u00e1 de la an\u00e9cdota biogr\u00e1fica. En cierto sentido, el encuentro entre Marilyn y M\u00e9xico fue el encuentro entre dos mitolog\u00edas que se aproximaban a un punto de inflexi\u00f3n. La actriz se acercaba al final de una vida breve y tumultuosa. M\u00e9xico se encontraba en la cima de una confianza hist\u00f3rica que pronto comenzar\u00eda a erosionarse. Faltaban apenas unos a\u00f1os para que las certezas del desarrollo estabilizador empezaran a mostrar grietas. Faltaban unos a\u00f1os para 1968. Faltaban unos a\u00f1os para que el relato triunfalista de la modernizaci\u00f3n mexicana comenzara a complicarse.<\/p>\n<p>Ni Marilyn ni M\u00e9xico lo sab\u00edan. Los dos segu\u00edan habitando una especie de mediod\u00eda. Por eso las fotograf\u00edas de Norma Jean tomadas en M\u00e9xico producen hoy una emoci\u00f3n particular. No muestran \u00fanicamente a una mujer hermosa. Capturan algo m\u00e1s dif\u00edcil de definir: un instante de suspensi\u00f3n. Un momento en el que todav\u00eda parec\u00eda posible creer que el tiempo pod\u00eda detenerse, que los problemas pod\u00edan esperar y que el futuro seguir\u00eda siendo generoso.<\/p>\n<p>Sobreviven porque muestran algo que la maquinaria de Hollywood rara vez consigui\u00f3 capturar. No muestran al mito, ni al s\u00edmbolo sexual, ni a la estrella fabricada por los estudios. Muestran a una mujer conversando con amigos, riendo durante una cena y caminando por la ciudad sin sospechar que el tiempo se estaba agotando.<\/p>\n<p>Por eso las fotograf\u00edas mexicanas siguen all\u00ed. Quiz\u00e1 por eso siguen conmoviendo. Porque los mitos nos fascinan, pero son las fragilidades humanas las que terminan acompa\u00f1\u00e1ndonos.<\/p>\n<p>Y porque, entre todas las im\u00e1genes posibles de Marilyn Monroe, acaso la m\u00e1s entra\u00f1able sea precisamente \u00e9sa: la de una viajera que encontr\u00f3 en M\u00e9xico, aunque s\u00f3lo fuera por unas semanas, una tregua frente a s\u00ed misma y frente al personaje que terminar\u00eda por hacerla eterna.<\/p>\n<p><strong><em>14 de junio de 2026<\/em><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/hoyxalapa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Juego-de-Ojos-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-58409\" src=\"https:\/\/hoyxalapa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Juego-de-Ojos-2.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"312\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUEGO DE OJOS Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas Estamos en febrero de 1962 y el DeFe no ha perdido su luminosidad. 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