La administración del presidente Donald Trump anunció que no impulsará una renovación de largo plazo del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), optando en su lugar por realizar revisiones anuales del acuerdo comercial, una decisión que podría generar incertidumbre entre las empresas que operan en América del Norte.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, explicó que el gobierno estadounidense considera que el tratado requiere modificaciones antes de pensar en extender su vigencia por otro periodo.
Según el funcionario, la administración de Trump no está dispuesta a aprobar automáticamente la continuidad del acuerdo y busca corregir lo que considera desequilibrios en la relación comercial con México y Canadá.
A pesar del anuncio, el T-MEC no deja de existir. El tratado permanecerá vigente mientras ninguno de los tres países decida retirarse formalmente, aunque las revisiones anuales anticipan un periodo de negociaciones constantes sobre las reglas que regulan el comercio regional.
Las posibles modificaciones preocupan a distintos sectores productivos, ya que el acuerdo es fundamental para industrias como la automotriz, la agricultura y la energía, cuyas cadenas de suministro dependen de la libre circulación de mercancías entre los tres países.
Durante su segundo mandato, Donald Trump endureció su postura hacia el tratado al considerar que éste limitaba la aplicación de nuevos aranceles impulsados por su administración y no resolvía el déficit comercial que mantiene Estados Unidos con México y Canadá.
Paradójicamente, fue el propio Trump quien negoció e impulsó el T-MEC durante su primera administración, llegando incluso a describirlo en ese momento como el «mejor y más importante acuerdo comercial jamás firmado».
De acuerdo con datos citados por El Financiero, el intercambio comercial entre las tres naciones alcanzó más de 1.6 billones de dólares en 2024, una cifra muy superior al billón de dólares registrado cuando el acuerdo comenzó a operar en 2020.
Especialistas advierten que mantener el tratado bajo revisiones constantes podría afectar la certidumbre para la inversión y las operaciones de miles de empresas que dependen del mercado integrado de América del Norte.
Con información de El Financiero.



